cap 9
Lombrices, serpientes. Veneno. Miles de bichos que se remueven en mi cuerpo. Que me dan asco, como ella. Animales con olor a leche materna, pero que no son mamÃferos. Animales que huelen como las tetas de mi madre, como sus fluidos. Como su leche, a su tibieza asquerosa, a esa temperatura embarrada en sus ganglios y luego en los mÃos una y otra vez. Leche podrida. Animales. Podridos. Asquerosos.
Me quiero limpiar de ti, de tus uñas, de tus ojos, de tu cabello áspero, seco, muerto.
Ya no quiero vivir ni habitar en tu vientre. Quiero escaparme, salir, ver un útero nuevo, un útero que no sea materno. Quiero dejar de oler tus olores, quiero dejar de verte y dejar de soñar con tus dientes y tus pezones y dejar de despertarme empapada en aguas sucias por otra noche en que deliro oliendo tus leches y tus secreciones.
Libertad. Vivir sola. Respirar un aire que sea sólo mÃo. Ventanas abiertas, abiertas al sol. No quiero más, ya nunca más sentirte cerca. Un espacio donde no haya más ser que yo misma. No quiero compartir placenta nunca más, no quiero volver a compartir mi espacio, mi tierra, mi piso, mi suelo, mis paredes, mi condena.
Me arrancaré las tetas y te las pondré en el microondas. Tomarás leche tibia todas las mañanas y ya nunca más podrás reclamarme que me has dado la vida, que me has regalado tus pestañas curvas y tus uñas largas.
Te amamantaré yo a ti, y nunca más me podrás decir que mis dientes son tuyos y tus huesos porosos los deberÃa tener yo. Ya no, ya no más. Te llevarás mis colores blancos y rozados, te llevarás mi vida.
Llévate lo que quieras, pero déjame en paz.
Déjame muerta, seca, vacÃa, pero déjame ir. Déjame salir de tus ovarios. Salirme de ti, separarme de tu vagina reseca, de tus órganos dados vuelta.
Déjame ser yo, con mis miserias, y mis insectos y mis bichos y mis olores, pero que sean mÃos, déjame ser mÃa. Escalar, respirar, saltar, llorar, gritar. Tener mi voz, mi pecho, mis uñas, mis ojos, mi placenta.
Arrancarme el cordón. Tirar la lanza. Lo que haga falta, pero no más lombrices comiéndose mi cabeza, degustando mis sesos, durmiendo entre mis células.



