El primero comienzo
posted in Uncategorized |Vale, es verdad, las letras me gustan y esto de los blogs es medio un vicio. Pero de repente, tras tratar de encontrar por todos los medios algún sitio en la red que contestara a mi pregunta ¿cuándo es el mejor momento para tener un hijo? (supongo que el simple hecho de hacerte esa pregunta empieza a demostrar que ese “mejor momento†ya está cerca) decidà empezar el mÃo.
La cosa es que necesitaba motivos que convencieran a la cabeza, que acallaran los miedos. Asà que esta tarde decidà que en vez de seguir escribiendo en mi agenda, y en letras invisibles cuando cierro los ojos, todo lo que me pasa por la cabeza sobre este sentimiento de ser padres, ser madre, ser dos y tres hacerlo directamente en un blog, que, tengo la sensación podrá, tal vez, ser útil para alguien más.
No digo que mi voz vaya a ser diferente ni pienso que diré nada nuevo, pero tal vez sà que dejo ver algo más tras ese espejo de maternidad divina y sagrada que siempre nos venden por donde sea que miremos.
Tengo 27 años. Trabajo, estudio y me dedico a escribir. Hace siete años que estoy casada (digo casada más allá de términos legales y religiosos).
Ser madre. Hace años que vengo repitiendo la frase “si fuera hombre ya hubiera tenido un hijo†lo que más me puede es la imagen de la mujer mamá, la mujer con tripa rellena de bebé y sonrisa de “voy a ser mamá, trátame como al pétalo de una rosaâ€. Pero no se trata sólo de ser madre y tener pánico de caer en lo mismo y ser una gorda culona (seguro lo seré y seguro diré “me da igual†y eso es lo que más miedo me da) que toma helado, también se trata de ser madre y darle ese espacio al padre para entender todo lo que nosotras podemos entender durante al menos nueve meses.
Tanto miedo.
Supongo que el miedo lo sigo teniendo. Pero antes de ayer hablando con las amigas de una amiga mÃa una de ellas tenÃa mucho pero que mucho miedo de irse a vivir con el novio por todo lo que puede salir mal. Y es verdad, tantas cosas pueden salir mal. Pero de fuera, estaba tan claro que tenÃa que hacerlo. Se lo dije y lo comparé con mi miedo a ser padres, y me vi de afuera y supongo que estuvo igual de claro. Pero el miedo, enterrado quién sabe cuántos meses o años atrás puede que siga ahÃ. El Pepito planificador y centrado insiste en que tal vez realmente ahora no es el mejor momento. Ya sabes, no tendré baja de maternidad (de tenerla probablemente tenga baja permanente) y en todo caso de que la tenga, qué pasa después de esos meses. Estamos solos acá. Rodeados de amigos, de seres maravillosos que nos quieren mucho pero la realidad de un bebé de cuatro meses será nuestra. La verdad es que no podemos vivir sin mi suelo (no que yo dejara de trabajar, pero puedo seguir haciendo mis novelas – que es mi “verdadero†trabajo pero ese NO es remunerado ☹) y no sé muy bien cómo serÃa que pudiera seguir trabajando. Pero anoche, después de la charla sentà que todo eso, por arte de magia (esa misma magia que no serÃa la primera vez que actúa) todo se arreglará.
La charla. La semana pasada yo volvà de un viaje relámpago a mi ciudad natal (Mar del Plata, Argentina) porque mi abuela estaba muy grave. Fue sólo una semana de estar en casa. Mamá, Abuela, Papá, mar, calles, re encuentro conmigo misma. Una noche, mientras me reconciliaba con mi abuelo (muerto hace cuatro años) sin pensarlo y sólo dejándome ser acuné a mis ovarios diciéndoles que se limpien, que cojan todas esa energÃa, todo ese amor, todos esos ojos maravillosos que me vieron crecer y me llenaron de cariño, que cogieran lo más que pudieran de ese aire, para que cuando ese hornito se pusiera en marcha cogieran todas esas reservas para dárselas a ese bebé por venir.
El próximo miércoles nos vamos a México, y ese fin de semana nos iremos a Acapulco. Acapulco con vientos llenos de cenizas vitales. Acapulco lleno de historia. Acapulco rodeados de otra familia que nos también nos adora. Luego estaremos rodeados de más familia, y ese huevo que todavÃa no serÃa ni del tamaño de un alfiler se irá llenando de tanto y tanto amor y expectativas que aún en secreto y en silencio iremos reservando cada susurro para que se llene de él, para que a pesar de los miles de kilómetros que luego nos separaran de todos ellos, ese bebé, consecuencia del destino nómada de la familia, sienta las raÃces de su existencia extendidas más allá de los continentes.
No dije empezar a buscar. Dije este mes. Él dijo lo mismo. Junio será otro mes. Junio ahora no existe y no importa. Y tal vez pase Mayo y pasé sin más, un Mayo más, un Mayo hermoso donde volvimos a nuestra otra casa, donde Rodrigo cumplió 30 años, donde yo hice los exámenes para entrar a la Universidad, y donde por primera vez nos animamos a dar el salto y decir, talvez a partir de este mes seamos padres.
Y ahora no quiero pensar en los miedos, en los papeles sociales, no quiero pensar en nada más que en la posibilidad que de repente los ojos de Rodrigo miren maravillados un útero en movimiento.