Esperando esperar
posted in Uncategorized |¿Realmente hay quién lo aguente?
Por lo que oigo: todas.
Porque todos, pero sobre todo todas, me dicen que esté tranquila, que piense en otra cosa, que no me coma la cabeza.
Cinco dÃas de atraso, humedad vaginal constante, cómo no pensar en ello.
Dos test negativos.
No es que tenga miedo a no estarlo porque conciba la posiblidad, sino porque bueno, todo está ahÃ.
Es sábado, de un fin de semana de puente.
Ya no me quiero hacer más predictors, malditos test de farmacia. No quiero porque sé que si sale negativo no me voy lo a creer. Sigo viendo la raya fantasma.
Y podrÃa llorar, podrÃa llorar y adelantar el tiempo. Llorar para al menos descargar ansiedad.
Pensar en otra cosa. Vagar por la casa. Intentar leer, escribir. La casa se me viene encima.
No quiero abrir un libro, ni una página en blanco (bueno sólo la de este post), ni cocinar, ni llamar a una amiga ni nada de nada ni siquiera bañarme.
Sigo sin fumar y ni ganas tengo.
DÃa 31 del ciclo.
Ciclo de nueves meses.
DÃa + dÃa + dÃa + dÃa y yo no doy más. DÃa siete que podrÃa haber sido. DÃa ocho. DÃa nueve, primer test. DÃa diez. DÃa once segundo test. Hoy, doce de agosto.
Quiero llorar y no puedo.
No puedo hacer nada. Clavada a las ganas.