Ayer Sabina le hizo cosquillas en la mano a su papá.
Papá estaba jugando con ella. Localizaba su cabecita y empezaba a
“pasearla†hasta que de repente se detuvo. Sabina le habÃa dado la
mano.
Como escena de pelÃcula. LLuvia. Una ventana. Dos personas que se
quieren. Separadas. Y asà estuvieron, un rato, dándose la mano.
Trasmitiéndose todo eso que Rodrigo no sabe pronunciar y que Sabina
recibe tan contenta.
Luego ella se fue a dar unas vueltas, a pasear un rato entre en
esternón y el hÃgado. Al rato volvió. Yo sentÃa leves golpecitos.
Era ella llamando a la puerta. Llamando a su papá. Y otra vez
estuvieron un rato, mimándose mano a mano.
Queriéndose con todo el amor que puede entrar en dos cuerpos que podrÃa ser uno.
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