(cursi) Versión 2.0

Un mes, un kilo y cinco centímetros más tarde

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Fidy Says
28th June 2007

Un mes, un kilo y cinco centímetros más tarde

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Hubiera querido escribir esto para el 26, de echo empecé a hacerlo pero se borró y luego la hermosa niña que ahora tengo en mi pecho no me permitió volverlo a empezar.

Sabina ha aumentado un kilo y ha crecido cinco centímetros en su primer mes de vida.  Abre cada vez más los ojos y ahora estrena dos pendientes negros al mejor estilo hippie o mejor descrito muy parecidos a los que su abuela, padre y madre hicieron durante la última semana de su cocción en la tripita de quien ahora la tiene acostada en su pecho.

Quería resumir el proceso de salir a la luz, quería contaros cómo, mientras monitorizaban mis contracciones, yo le contaba lo maravilloso que era la vida de este lado: le conté del viento, de las olas, le conté de la barba de su papá, le conté de cómo nos la íbamos a comer a besos.  Contracción a contracción le decía que volara hacía mí, hacia todos nosotros.  Le prometí cuidarla y quererla.  Le prometí que entre colores y sabores, ruidos y sonidos este lado del paraíso era un verdadero disfrute.  La pequeña gaviota me hizo caso y esa noche nació.  Esa madrugada, ese amanecer del 26 de mayo a las cinco menos cinco, en la habitación número cinco del redondo de La Paz.

Salió.  Voló, nadó, saltó (aunque sin demasiada voluntad por su parte, todo sea dicho) hacia la tierra fuera de mí.  La sacaron mientras recuerdo (sin verlo) la sonrisa del padre y apretón de manos (¿fue así?… eso no lo puedo asegurar pero lo que sí aseguro es su quejido de llanto emocionado mezclado con el mío y una cara de orgullo que llenó mi alma de paz y amor) y que de repente ese cuerpo largo y flaco, tan flaco y pequeñajo fue puesto en mi tripa.  Llenito de sangre, de llanto, de ojos abiertos que me miraban; yo la tocaba sin tocarla, con miedo, con llanto.  No dejé de decirle “mi amor, mi amor” y un “es preciosa, preciosa” también salió de mi boca.  Qué absurdas y tontas se vuelven las letras (¡¡perdón señoritas redondas y larguiruchas no os enojéis conmigo, saben que son mi vida, pero realmente a veces son tan… dejémoslo ahí no sea que el castigo sea demasiado fuerte!!)… luego me la quitaron y se pusieron a limpiarla y hacerle exámenes (el primero de apgar al minuto fue de 9 y el de cinco minutos de 10) y a mí comenzaron a cocerme.  El papá la miraba, la miraba y le contaba cosas, lo recuerdo como en entre sueños.  Sólo sé que ella lloraba  y él estaba con ella y yo sabía que el mundo ahora giraba un poco más en armonía.: ella había salido, yo me sentí mar.  Y el delfín más hermoso del océano había escapado de mí. 

Luego me la pusieron al pecho, para que por fin pudiera sentir su lenguita suave y tibia empujar mi pezón para sacar de él un poco de vida.  Dormitábame de vez en vez.  Cuco, pecho, cama.  Seguía yo sin poder beber agua.  Rodrigo entraba en la habitación y de repente se iba a contarle a mi mamá y a Marion las buenas nuevas.  Yo seguía nadando en mi mar de emociones y contracciones ya pasadas.

Enfermera que entraba, enfermera que decía que qué guapa niña, que qué pequeñaja  y que qué espabilada, así hasta el día de hoy, persona que la ve, persona que lo dice.

Clara no sé qué de los Ríos y Verónica Redondo fueron las comadronas que ayudaron a Sabina (Kini) a volar fuera de mí.  Maravillosas.  Hicieron del parto un proceso de navegación.  De fuerza. De valor y seguridad en mí. 

Luego vino el post parto de la mano  Maria Elena Walsh con su Manuelita en canto de su abuela, luego vino el padre y sus charlas y yo y mi teta (y bueno supongo que alguna otra cosa más).  Amigos y tíos y compadres y abuelos adoptivos. Bisabuelas y tías y tíos postizos.  Amor.  Llenita de amor está ésta batita hermosa que parece estar a punto de dar raíces sobre mí.  Y yo feliz, y tan feliz.

Un mes.  Un mes hace que llegábamos a casa.  Casa donde mi madre puso un moño rosa a la entrada que me hizo llorar.  Y llorando entré a la casa de la que salí con una tripa y entré con una mirruña hermosa y mimosa entre mis brazos.  Y como entré me senté en el sillón a descargar mi llanto, mi emoción.  Sabina salió y llegó y ni la casa, ni yo ni nadie de quienes la quieren como la quieren (por favor cuánto amor recibe esta niña y en consecuencia nosotros dos) volveremos a ser los mismos.

Superado el post parto. Tomado tes de tila y aprendiendo a ser padres, digo: éste ha sido el mes más lleno que he tenido en toda mi vida.  Tan lleno como mis pechos están de leche, tan llenos como los ojos de Rodrigo en la foto que se titula Papá. Tan llenos como mi vientre lo estaba hace un mes y dos días atrás.

Gracias a vosotros que en silencio algunos, de incógnito otros, lejos, cerca, nos acompañasteis y nos acompañáis en este camino, de seguir creciendo y volando y nadando junto a Sabina, Kini.

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  1. 1 On July 3rd, 2007, F said:

    Me conmueven las palabras que no son palabras de mujer sino de mamá, de mamá poeta, de mamá de poesía…
    Y quisiera abrazarte, abrazarte y abrazarla que es lo mismo.

    Desde la distancia,
    F

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