Semana de la Lactancia Materna
Leo por ahí que como estamos en La Semana de la Lactancia Materna se están escribiendo anécdotas o más bien lo que han llamado “El lado amable de la Lactancia”, claramente habré tenido suerte (o no) y el título me parece un fallo, porque en definitiva no le puedo encontrar otro lado que no sea el lado amable.
Pero si de enumerar se trata, enumeraré:
- sentir la suavidad de la succión de su lenguita - el orgullo de decir estos 9 kilos son de mí, de amor, de placenta y de leche, nada más.
- cuando mamando los dos (ella de casi tres años, él aún sin llegar a los 9 meses) se hacen reír mutuamente y la leche se les escapa por la comisura de los labios, por entre la boca abierta, y se ríen, entonces más fuerte
- de la maravilla de ir al cine con el bebé (incluso ya no tan bebé) y tenerlo abrazo pegado al latido del corazón y de la suavidad de la teta
- del primer día que la mayor no tomó teta en todo el día, y la propia teta, la derecha, la de la peca, estuvo toda la noche dejando hervir su leche por dentro, preguntando entre burbujas dónde estaba esa boquita (desde ese día mi hija siempre dice - esta preguntó, esta no preguntó-)
- la carita del papá cada que alguno de los se lanza a la teta, cuál cazador a su presa, pero con una sonrisa de oreja a oreja - el orgullo que sentí en la tranquilidad del padre al saber que estaban tan bien protegidos cuando el pediatra dijo, mejor teta que suero (en una gastrointeritis)
- la complicidad familiar a la hora del silencio, de la leche que fluye - poder pedir la cena en la cama, el desayuno en el salón, o la merienda en el jardín (porque estoy dando la teta)
- hacer un viaje en avión de 12 horas sola con la bebé (3 meses en una ocasión un año en otra) y que en cada uno de los casos el resto de las pasajeros no se pudieran creer que debajo de la manta venía un bebé (un bebé que mamó todo el viaje, abrazada a su pecho y a mi pecho)
Y mi marido, el padre, el compañero, el amante, la otra mitad de la familia, el que observa, cuida y ama y él que juega un papel y un rol tan importante, no sólo como padre, sino como escudero de lactancia, dice:
- que nadie se tiene que despertar a mitad de la noche a preparar un biberón (lactancia + colecho)
- la sensación de que mi bebés están cuidados y protegidos cuando los veo hechos bolita sobre entre los brazos de su madre - cuando ve un bebé triste o llorando y nos dice que seguro lo que ese bebé necesita es teta
- cuando juega a pedirme tetita a mí (su papá), o cuando le da tetita a su hermano, cuando la teta es amor, juego y hasta travesura
- cada vez que oye a un bebé llorar y dice “mamá, quiere teta, vamos, vamos a darle teta” (todo lo que ellos sienten, se encierra en esa frase de entrega y complicidad)
- la primera vez que la hermana mayor conoció a su hermano, el bebé tomando teta, y ella le dio un beso en la mejilla al bebé, otro beso a la teta y se puso a mamar
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