(cursi) Versión 2.0

la primera semana

(cursi) Versión 2.0

Fidy Says

la primera semana

22nd August 2009

tras una semana de mimos
risas
llantos
adapataciones
recuperaciones
sonrisas
amor
nervios
cansancios
energía
visistas
(más) amor
leche
energía
sangre
canciones
bailes
películas
(más) besos
mimos
a-pren-di-za-je

acá están las fotos
las fotos de una hermana y su hermano
de un bebé
de una nena

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de nuestro parto

20th August 2009

No sé decir cuándo empezó todo el camino.
El viaje lleno de adrenalina, de mimos,
noche de pordromos
noche de contracciones suaves, a rítmicas, digamos que susurros de lo que vendría,
pequeños secretos del útero al vientre del vientre a mis ganas de que Vico estaba cerca.

El viento me acariciaba desde una pequeña ventana
me da fuerza
me dice que personas de otros tiempos estarán cerca en este parto
cuidándonos viéndonos amándonos
lloro
me emociono
me da miedo
cierro los ojos y agradezco ese amor
pido que nos miren un poco más de lejos
no tan cerca
por las dudas

(esta imagen la recordaré a la mañana siguiente, mientras, a las once y media de la mañana Rodrigo y yo desayunamos en un Vip’s (sí un Vip’s otra vez) un desayuno que nos dio las fuerzas para aguantar sin comer el resto del día)

A las diez de la mañana viene Graciela
me mira
me dice que que estoy dilatada de dos centímetros pero que lo más importante es que me relaje que esto puede seguir así aún un tiempo
que camine
que paseé
que siga con mi vida normal
que el parto ya se desencadenará cuando deba ser
ese mismo día o dentro de tres…

Vamos
caminamos
reímos
le digo a Rodrigo que voy a parir de una carcajada
me siento profundamente feliz
enamorada
y agradecida con la vida

Llegamos a casa, mi hermana y mi sobrino vienen de visita
Sabina se va con ellos, feliz de su paseo
y ellos me llenan de vida
de amor
de fuerza
de fe y de confianza
mi hermana está luminosamente feliz

Ponemos Guem
Guem y sus percusiones
bailamos
vamos cerrando alguna que otra ventana
de repente la casa ya es una pequeña madriguera
las contracciones son a ritimicas
no importa
yo sé que ese es el día
mientras tanto disfruto de mi Rodrigo,
tan cómplice
tan amigo
tan padre
bailamos
tomamos fotos
saltamos
reímos

Estas contracciones aún son pordromos y hay más tiempo que vida
pero a la vida hay que llamarla
me vuelvo tambor
dejo que el vientre suene
por dentro
por fuera

de repente han pasado tres horas
tres horas y media y en mitad de una danza
a las 17:24
sentí como empujaba
y de repente rompí aguas
y lo miré
y me miraba
y lloramos

y en ese momento empecé a sentirme tanto menos pesada
y las contracciones empezaron a ser más suaves
caricias

un poco fuertes o no

delicias

Vino Graciela,
todo en orden,
me dice que ya estoy de tres centímetros y en lo que ella me da la enhorabuena de que ya estoy oficialmente de parto
yo me voy a dar una ducha con bastante frustración de sólo haber dilatado un centímetro en todo ese rato…

Y de repente todo se acelera, se vuelve salvaje, animal, una danza de paredes y de saltos, de manos que se vuelven abrazos, de brazos que se vuelven soporte, complicidad, de repente, en ese momento en que el parto deja de ser mío, en que la dilatación se vuelve pujo, y él, pequeño bebé lleno de fuerza se vuelve parte, parte intensa, el otro, padre de la criatura se vuelve un desprendimiento de mi cuerpo, se vuelve alma, se vuelve fuerza, se vuelve soporte y yo no grito, bailo en el gotelé de la pared, salto al sofá, me cojo, casi desesperada, como animal salvaje, como bestia, como mamifero, como bruja, del marco de la puerta y soplo, y soplo y siento a Guem y sobre todo lo sé a él ángel protector detrás de mí, a mi lado, frente a mis ojos y oigo que susurra lo que se sabe “si te quieres tirar hazlo que aquí estoy” y en ese momento entre que dilato y se me abre la cervix, en ese momento en que las palabras sobran de evidentes, en ese momento es cuando Vico puja por salir, porque tanto amor, tanta endorfina, tanta incondicionalidad, sabe él, tan pequeño, no se puede quedar sólo para mí: entonces pasa: dos gotas de sangre se abren camino entre mis piernas mientras yo grito: ¡quiero pujar!

Rodrigo, que tiene que volver al mundo terrenal llama a Graciela: ¡está pujando! dice algo de las gotas de sangre, ella dice que es el cervix que se abre, yo nada de eso sé, lo que sé es que quiero pujar. Salto a la cama, de repente es como si fuera una gacela, y no por la elasticidad ni por sus formas, sino proque aparezco y re aparezco en otras partes de la casa, porque salto de un sito al otro, soy rana, soy sapo, croo, croo aquí, luego allá, luego estoy agarrada de las barras de la cama, como alguna vez pensé que podría ser, y le digo a Rodrigo: poné las manos el bebé ya sale. Él pone las manos, yo siento el aro del fuego, alguna vez había leído sobre eso: cuando el cuerpo llega a su elasticidad y dilatación máxima, de la tensión arde y el bebé se abre camino. Lo siento, siento el calor, el ardor de la vida, la máxima expresión de sexualidad y sin embargo la cabeza no sale, lo miro a él poner sus manos, como quien las pone rezando, o pidiendo algo, él le pedía a la vida, a mi vientre, a mis piernas que el entreguen lo más preciado. Pero Vico no sale.

Llama otra vez a Graciela. La instrucción es que no puje.

“No pujes” dice él, yo sé que él sabe lo que eso quiere decir “retén la energía de la vida”. No puedo, le digo yo. Sí que puedes. No pujes, no pujes, no pujes. Río sin reír y justamente pienso “al revés que en cualquier película”

Graciela no llega y retengo un pujo más, el osa decir que se quiere asomar a ver si ahí viene. No lo dejo moverse, es como si me arrancaran la vida por la boca al pensarlo no cerca mío. La energía, la fuerza es demasiada. La oigo llegar. Se acerca a la cama, dice que se va a lavar las manos y me ve bien y decide ponerse los guantes. Ahí viene la contracción. Tengo que pujar. ¡Puja! Puja mujer, puja la mamifera, puja el animal salvaje aquel que no existe, puja la mujer endiablada, puja con gritos, con el alma volando en el aire y resoplando en el vientre que ahora es pelvis abierta. Puja. Puja. Puja. No sale. Veo la mano de Graciela que tiembla. Ha venido corriendo. Corriendo a toda velocidad. Le digo a Rodrigo que le de agua. Recuerdo que ella bebe, luego le pido agua yo. Me da agua desde la botella, pienso en que lo de las pajitas era una buena idea. Tengo la boca seca y sé que el agua me dará fuerzas para pujar, saliva para gritar, agua vida. Pujo. Los latidos han bajado. Ahora no se oye latido. “¡En este pujo tiene que salir”! Pujo llendoseme la vida en ello. Pienso en el úlitmo pujo que di en el que salió Sabina. Por instinto comienzo a rezar. Me paro en seco. Si se reza hay miedo, yo no tengo miedo. Ahora va a salir. Pujar con todas mis fuerzas. Y tantas que se me escapan trompetillas. Pujo, Pujo, Pujo. No sale. “¡Este bebé tiene que salir YA!” Algo tiembla a mi alrededor, creo que es Rodrigo o Graciela, yo sigo en calma. Queriendo abrir mis entrañas. Le digo algo como que ya más fuerte no puedo pujar. Ella pide perdón y dice que me hará una episiotomía. Yo sonrío, para mí ha llegado la respuesta: aún se puede hacer algo, no hay peligro. Me acuesto de lado para que me la haga. Rodrigo lo dice. “Vamos al hospital” Ella contesta: “No hay tiempo”, yo pienso “no hace falta” pero no digo nada por un instante temo por las consecuencias. Él dice de llamar una ambulancia, ella dice que sí, yo no entiendo pero le digo 112, 112. Pujo, ahora sí sale. ¡Ya está aquí! grita ella. Me lo ponen en el vientre reversible. Lo siento y no lloro. El cordón es azul, él es tibio, suave, pegajoso y demasiado silencioso. Nos miramos los tres. Yo digo “en la teta, ven a la teta” Él sigue demasiado silencioso. Pregunto si está bien, si está bien, si está bien. Ella le frota la espalda, con la misma suavidad y dulzura con que durante contracción y contracción me froto y besó la espalda a mí. De repente Vico hace algo, algo que dice estoy aquí, estoy vivo, estoy bien, soy y estoy como un ser amante. Y nos abrazamos los tres. Ella, él y yo. Y encerramos a Vico en un círculo-vínculo que es vida, como la vida que acabo de parir. Son las 18:55, pero eso lo sabremos después, en este instante, no hay nada más que lo que acaba de pasar: un recién nacido (que por un rato será nuestro) está en nuestro regazo y nosotros tres lo hemos traído hasta aquí.

Luego viene la placenta, el baño, la pizza, la cava y sí: cocer la episiotomía: 20 puntos desgarro de Grado 3. Con Sabina fue de Grado 4. Y pienso que entonces será más fácil.

Luego vienen palabras y palabras y palabras y yo sólo sé que tengo a Vico upa, luego lo tiene Rodrigo, todo es paz.

Lo pesamos, lo huelo, lo toco, toma teta antes de los 40 minutos, cuando yo regreso del baño, después de haberlo parido a él y a la placenta. Después de haber llenado mi cuerpo de agua. Después de tener tantas ganas de llorar y aún no darme cuenta.

De a ratos por la noche pensaré que por algo la dilatación lleva un tiempo, 45 minutos es demasiado poco tiempo para contar toda una vida.

Y las ventanas que se abrieron en mitad del expulsivo, y el rezo de Rodrigo, y sus manos entre mis piernas esperando y los saltos de sitio en sitio, y los tambores de Guem, y las 18:18 cuando pensé que esa intensidad (de dolor, de fuerza, de energía) no la aguantaría durante tres horas más, y el paracetamol que me tomé a las 18: 2ytantos justo antes de querer pujar, y Rodrigo diciéndome déjate ir en mí, y mis lágrimas nerviosas de emoción y tormentas cuando parí la bolsa que se rompió ante mí y cuando llamé a mi hermana para decírselo y cuando con el abanico movía el aire como mis entrañas se estaban moviendo. Y las dos gotas que cayeron en cámara lenta. Y yo saltando en la cama. Gritando el grito de la vida (¿cómo parir en silencio, cómo no anunciarle al mundo que la vida se está abriendo en ti, que una nueva vida está llegando al mundo, que tu hijo va a nacer, que se oigan los tambores, que se oiga el grito de la selva, que se oiga en todo el mundo: él está por llegar!). Yo salvaje, en estado puro. Yo animal. Yo tierra, aire, agua, fuego. Los cuatro elementos puestos en mis cuatro puntos cardinales que se reclinaban sostenían y resumían en él.

http://centrourdimbre.blogspot.com/

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Útero - Leche

20th August 2009

Cierro los ojos y me impregno de mi olor que es el suyo.
El tiempo corre lento despacio tan rápido, es como la marea
es como una contraccion: intenso, fuerte, sobrecojedor, pasajero.
El tiempo no nos pertenece, no es de nadie, si eso es del sol, del calor.
El tiempo se detiene cuando lo miro
cuando ella ríe a carcajadas
cuando el lo acoge en su pecho
antes mi lugar ahora su mundo.

Detener el tiempo para que no se me escape nada,
acelerarlo y que ya sea manana o pasado
y que mi cuerpo sea el de antes sin tener que pensar en los puntos
(que si derepenre lo pienso no son mas que la cicatriz de la batalla,
cicatriz de la vida dejada en mi cuerpo.
Cicatriz herida de guerra.
De guerra contra el tiempo
contra unos latidos que bajaban.
Es que si así lo pienso
ole por mis puntos
porque la vida
la maravilla misma de su cabeza de 36 cm paso por ellos).

Aire.

Aire que llena los poros de su cuerpo,
cuerpo que antes fue mío.

Cuerpo mío que antes fue cueva de él
y que ahí vacía en demasía y con sobra de espacio
a veces
de a ratos
cuando me encuentra distraida
rellena esos huecos con lagrimas que pronto
y con suprema armonía
se vuelven de leche
y así
sin miedo
sin prisas
sin nada
vuelvo a nutrir a mi crias
a ellas dos
y mi fluidos
que fluyen en torrente
me enseñan la lección
a la vez que el me abraza

al final de cuentas todo el amor sigue siendo circular en mi cuerpo.

Entonces otra vez cierro mis ojos y olfateo nuestros cuerpos.

Leche utero.

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mi niño calidoscopio

11th August 2009

y yo te espero
son las cinco de la mañana
tomo un yougurt
te sueño

llegaras cuando tengas que llegar
entre risas y carcajadas
o en mitad de una tormenta de verano
de día
de noche
tras caminar o nadar
o tras no hacer nada

llegarás cuando quieras llegar
mi cuerpo se hará hueco
y navegarás en mí
surcaras un pequeño río
un mar de lava
de fuerza
y de allí saldrás
tan frágil
tan entero
tan lleno de energía
de vida

con tu lienzo blanco para pintar

y yo te espero
te espero para olerte
para sentir tu cuerpo
tibio
vibrante
expectante
lleno

para compartir tus huecos en los míos
para verte
mirarte
observarte
llenarme de ti nuevamente
pero en nuevo espacio

te espero con ganas
con algo de ansias
de ansias de que mi cuerpo se haga tambor

de que tu cuerpecito se haga al son
y bailemos juntos
danza de vida
de amor

te espero yo
te espera él
te espera ella
y tanta gente más

y sin embargo no hay prisa
el tiempo es tuyo
mi cuerpo es tuyo
tu útero
tu casa
tus sabores
tus movimientos que son caricia

la única prisa
que no la marca un reloj
es que produzca el encuentro

y sin embargo
antes o después
me derretiré en tus ojos
en tus manos arrugadas
en tu sonrisa sabia

mi niño luna
mi bebé calidoscopio

te esperamos
te amamos
te busco en los entrecijos de tu danzar en mí
te siento
me despido y te saludo

con
sobre todo
el cuerpo y el corazón abierto

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