Útero - Leche
Cierro los ojos y me impregno de mi olor que es el suyo.
El tiempo corre lento despacio tan rápido, es como la marea
es como una contraccion: intenso, fuerte, sobrecojedor, pasajero.
El tiempo no nos pertenece, no es de nadie, si eso es del sol, del calor.
El tiempo se detiene cuando lo miro
cuando ella rÃe a carcajadas
cuando el lo acoge en su pecho
antes mi lugar ahora su mundo.
Detener el tiempo para que no se me escape nada,
acelerarlo y que ya sea manana o pasado
y que mi cuerpo sea el de antes sin tener que pensar en los puntos
(que si derepenre lo pienso no son mas que la cicatriz de la batalla,
cicatriz de la vida dejada en mi cuerpo.
Cicatriz herida de guerra.
De guerra contra el tiempo
contra unos latidos que bajaban.
Es que si asà lo pienso
ole por mis puntos
porque la vida
la maravilla misma de su cabeza de 36 cm paso por ellos).
Aire.
Aire que llena los poros de su cuerpo,
cuerpo que antes fue mÃo.
Cuerpo mÃo que antes fue cueva de él
y que ahà vacÃa en demasÃa y con sobra de espacio
a veces
de a ratos
cuando me encuentra distraida
rellena esos huecos con lagrimas que pronto
y con suprema armonÃa
se vuelven de leche
y asÃ
sin miedo
sin prisas
sin nada
vuelvo a nutrir a mi crias
a ellas dos
y mi fluidos
que fluyen en torrente
me enseñan la lección
a la vez que el me abraza
al final de cuentas todo el amor sigue siendo circular en mi cuerpo.
Entonces otra vez cierro mis ojos y olfateo nuestros cuerpos.
Leche utero.
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